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Proyecto Educativo del Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia
Introducción
El Instituto de los Hermanos de la Sagrada Familia define, con el presente Proyecto Educativo, el tipo de educación que pretende llevar a cabo en
los centros escolares y demás espacios educativos en los que tiene una responsabilidad de dirección, de animación o de orientación.
La finalidad de este documento es la de establecer un vínculo de unidad entre las personas e instituciones de la Familia Sa-Fa que comparten el
ideal educativo del Hno. Gabriel Taborin, ofreciendo los rasgos que caracterizan hoy la escuela Sagrada Familia en su tarea de construcción
interna y de apertura a su misión eclesial y social.
La evolución de la sociedad y las orientaciones de la Iglesia llevaron al Capítulo General de 2007 a proponer la actualización del
Proyecto Educativo del Instituto. La intuición central del Capítulo se traducía en la expresión "Nazaret, escuela de humanidad" y proponía como programa para estos
años: "Estamos llamados a testimoniar que el carisma nazareno del Hermano Gabriel es un don para la Iglesia y para la sociedad, una oferta de humanidad y
humanización a imagen del Hijo de Dios hecho hombre, en la convicción de que "cualquiera que sigue a Cristo, hombre perfecto, llega a ser él también hombre pleno"
(Gaudium et Spes, 41). Nuestra contribución al proceso de humanización en las distintas culturas, iluminadas por el evangelio,
basará su inspiración en la escuela de Nazaret,"donde la Sagrada Familia vivió el misterio de la encarnación, y se dejó modelar
por la acción del Espíritu"...
reflexiones
Algunas convicciones educativas propias de la tradición humanista, cristiana y nazarena
La educación católica ofrece su contribución a la tarea de la humanización poniendo al servicio de la
sociedad su tradición espiritual y pedagógica.
Veamos cuatro convicciones, al menos, que le son esenciales a su identidad. Estas convicciones no están reservadas para la escuela
católica. También la escuela pública puede y debe enriquecerse con ellas pues esta riqueza es parte de la cultura universal. Pero la
educación católica la pone en obra a través de la óptica del Evangelio.
1ª-. La primera convicción consiste en la rigurosidad e importancia que se le tiene que dar a los estudios, a la dimensión
académica-curricular.
Los estudios en sí mismos, las actividades del aprendizaje son, en efecto, un medio importantísimo a través del cual se efectúa la
educación del joven, a través de los cuales su humanidad se forma. Es ejercitándose en el estudio que el joven va adquiriendo las competencias de
base que construyen su personalidad: capacidad de trabajo, rigurosidad intelectual, la organización de su tiempo, la curiosidad, el espíritu
crítico, la fortaleza, la solidaridad, la capacidad de comunicación, la auto evaluación etc. Gracias al estudio el joven aprende a descubrirse,
conocerse y conocer sus talentos, sus gustos y deseos. Adquiere así una identidad y forja su futuro. Los estudios, el ejercicio del estudiar tiene que jugar un
triple rol:...