Siguiendo una costumbre encarnada en nuestra tarea educativa, los educadores de la Provincia tenemos una instancia de reflexión, convivencia y celebración durante el mes de mayo. Hemos ido variando el lugar donde nos encontramos para este Retiro, los primeros encuentros los hicimos en Lomas de Solymar, seguimos en la Casa Taborin, y este año, dado el número creciente de participantes, lo hicimos en el colegio San Juan Bautista.
Alrededor de 50 personas nos encontramos, en una hermosa mañana del mes de mayo, para participar de esta jornada de Retiro espiritual de los educadores Safa. Nuestras animadoras y guías en el Retiro, Sandra Olivera y Rosario Llugain, de la Escuela Nazarena de Animación, nos habían preparado una temática de reflexión teniendo como motivación la carta de saludo Pascual del Hno. Juan Andrés. Fue así como estuvimos preparando la sala del mundo, la sala de la familia y la sala de la comunidad.
Iniciamos la jornada a las 8:30 con un tiempo de oración orientado en torno a la fiesta de Pentecostés, que se celebraba al día siguiente. Compartimos la Palabra, la plegaria y la meditación en un clima de hondo contenido nazareno.
Estábamos representados educadores Safa de Salto, Minas, Canelones, Pocitos y Aguada.
El trabajo fue personal en un primer momento, para después tener un tiempo de reflexión compartiendo en grupos nuestra mirada al mundo y el compromiso que nos exige para que esas realidades sean optimizadas en nuestro ambiente de trabajo y entre las personas con las cuales convivimos. Así fue transcurriendo la mañana entre las diferentes salas a mirar, valorar y mejorar.
Después del almuerzo, sencillo y fraterno, tuvimos un pequeño tiempo para pasear por los jardines del colegio y compartir e intercambiar impresiones.
Seguimos en la tarde con una metodología similar a la de la mañana hasta la hora de la celebración de la Santa Misa, con la cual terminaba la jornada. Esta celebración de la vigilia de Pentecostés nos animó, como a los apóstoles, a salir y anunciar la Buena Nueva con nuestras palabras y nuestras actitudes.
Después de hacernos la foto de grupo, en la clásica escalera de acceso a la casona, llegó el momento de la despedida y la salida de las diferentes delegaciones para sus comunidades.
Agradecemos a Sandra y a Rosario su acompañamiento y dedicación, al Hno. Héctor su trabajo gráfico en las fotos,(decimos que los acontecimientos que no están registrados por la cámara del Hermano, no existieron), y a todas las personas que trabajaron para que esta jornada fuera disfrutable y nazarena.