OCTUBRE 2009
El Hermano Gabriel Taborin y el Santo Cura de Ars: la amistad entre dos “amigos de Dios”

Querido Don Raymond:

Acabo de recibir una carta de Monseñor en la que me dice que le envíe sin tardanza los Hermanos destinados a Ars. Me apresuro, Sr. Cura, a comunicarle que llegarán el sábado 10 del corriente, para ejercer las funciones de maestro comunal, catequista, cantor y sacristán. Ponga al corriente, Sr. Cura, de su llegada a su digno Párroco y al Sr. Dégaret, Alcalde del lugar… Yo mismo acompañaré a los tres Hermanos que espero estén contentos en Ars... Le pediría. Sr. Cura, tuviese la bondad de tener preparado todo lo necesario para que a partir del día de su llegada, los Hermanos puedan sentirse a gusto en su pequeño hogar...

(Carta del Hermano Gabriel a Raymond, vicario de Ars - Ain)

¿Pero el Sr. Raymond no comunicó la noticia ni al Párroco ni al alcalde y nada estaba preparado… ¿Porqué?

El sábado 10 de marzo de 1849, el Siervo de Dios llegaba a Ars acompañado de los Hermanos Atanasio, Cristiano y Constancio. A pesar de las contrariedades señaladas, debió de ser un encuentro cuyo recuerdo fue inolvidable: la pluma de uno de los protagonista nos dejó la siguiente descripción:

"Salimos de Belley el viernes 9 de marzo a las 15, h. y llegamos a Ars al día siguiente a las 14 h. de la tarde. No había sido anunciada nuestra llegada. El santo Cura estaba en el confesionario. Se apresuró y vino a recibirnos. Nosotros esperamos a la entrada de la iglesia. Su recepción fue de lo más simpático y alegre. ¡"Oh, Hermanos míos,- dijo-, qué contento estoy de su llegada! Hacía mucho tiempo que los esperaba. ¿Por qué no me informaron? Deben tener hambre".

Llamó a su vicario: " Sr. Raymond,- le dice-, aquí tiene a nuestros Hermanos, déles bien de cenar".

Luego, él mismo nos conduce a casa de su vicario, nos sirve la comida, invitándonos de la manera más agradable, e incluso, la más alegre, a reponer las fuerzas... Acabada la cena los Hermanos fueron llevados por el St. Cura y su Vicario al ayuntamiento que les iba a servir de alojamiento.

"El buen Cura, - escribe el biógrafo del Hermano Atanasio - se prodigaba en excusas por lo sucedido, diciendo que todo habría estado listo si se hubiera anunciado la llegada de los Hermanos."

Al día siguiente, 3º domingo de Cuaresma, el Sr. Cura se mostraba feliz de presentar a los recién llegados a sus queridos feligreses. El lunes los Hermanos abrieron sus clases; la población les mostró su simpatía: tal fue la impresión del que sería el cronista fiel de la vida de Ars durante 60 años, Hermano Atanasio, de 24 años de edad en aquel entonces.

Te pedimos, Padre, por intercesión del Venerable Hermano Gabriel Taborin,
la gracia que te pedimos

(indicar la gracia y las personas por las que se quiere rezar).

Por Cristo, nuestro Señor,
Amén


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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