AGOSTO 2010
 
El retiro espiritual

Preparaos, queridos Hermanos, con sumo cuidado para venir a hacer un buen retiro. Dios, vuestro Superior, vuestra conciencia, vuestras necesidades y vuestros males os invitan a ello. Los santos del cielo os invitan también, con el deseo de que un día participéis de su gloria. Venid con religiosas disposiciones basadas en la fe, en la razón, en el arrepentimiento y en la confianza en Dios. Venid totalmente resueltos a apartaros del mal, como lo quisierais hacer el día del juicio ante Dios, para afianzar sólidamente en vosotros la gracia y las virtudes de las que os hemos hablado más arriba. Venid para llevaros al bien los unos a los otros y para estrechar sinceramente los lazos del amor fraterno. Venid trayendo los consuelos que tenemos derecho a esperar de vosotros. Y con el fin de impregnarnos de estas santas disposiciones, tened a bien, queridos Hermanos, rezar cada mañana, después de la meditación, el Veni Creator, el Memorare y los actos de fe, esperanza y caridad. Durante los 10 días que preceden al retiro rezaréis también antes de la oración de la noche el salmo Miserere y el acto de contrición.

Pensamos complaceros, queridos Hermanos, anunciándoos que este año el retiro será predicado por el P. Monnin, misionero de esta diócesis y autor de la hermosa vida del santo cura de Ars. Este respetable sacerdote, tan distinguido en la predicación, en la piedad y en la dirección de las almas es verdaderamente un tesoro para la Iglesia y una gloria de la diócesis de Belley. Para nuestra Comunidad, de la que es muy amigo, será una fuente de santificación, de luz y de gozo, por las enseñanzas que nos dará y que sabrá adaptar a nuestro estado de vida y a las tareas que llevamos a cabo. Venid, pues, a escucharlo con el corazón bien dispuesto y, cuando la misión de este apóstol haya terminado, volverá edificado, bendiciendo a Dios por haber sembrado su santa palabra en un terreno bien preparado, y así nos dará una cosecha abundante: tal es la esperanza de vuestro Superior.

De la Circular n. 21

Aceptación de la voluntad de Dios

¿Qué me sucederá hoy, Dios mío?
No lo sé. Lo que sé es que no me ocurrirá nada que tú no hayas previsto,
querido y ordenado desde toda la eternidad.
Esto me basta, Dios mío, esto me bata.

Adoro tus designios eternos e impenetrables,
y me someto a ellos de todo corazón porque te amo.
Quiero todo, acepto todo, te sacrifico todo, y uno este sacrificio
al de Jesucristo, mi divino Salvador.

Te pido en su nombre y por sus méritos infinitos, la paciencia en mis penas,
y la perfecta sumisión, que te es debida por todo lo que quieres o permites.
Amén

Te rogamos, Padre, por intercesión del Venerable Hno. Gabriel Taborin,
las gracias que te pedimos
(indicar la gracia y las personas por las que se quiere rezar).
Por Cristo, nuestro Señor.

Amén

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