Reunión de Provinciales con el Consejo General (Sigüenza, España)
Mensaje a los Hermanos, Fraternidades Nazarenas y laicos de la familia Safa

A los pies del castillo señorial que domina la ciudad medieval de Sigüenza, de estrechas y empinadas calles, nos reunimos los miembros de la Administración General, Hermanos Provinciales y el Director del Centro de Espiritualidad presididos por el Hno. Juan Andrés Martos, Superior General. Entre el 6 y el 14 de octubre, nos acogió la Comunidad de la que fue casa de noviciado, en la que disfrutamos de la solícita atención de los Hermanos y los bellos paisajes de su entorno.

Durante estos días hemos podido orar juntos, reflexionar, compartir información e inquietudes sobre la vida y la misión del Instituto en cada una de nuestras Provincias. La comunicación y escucha ha fortalecido en nosotros la comunión y la corresponsabilidad.

En la bienvenida, el Hermano Superior General nos ha recordado que la misión de los superiores y demás responsables ha de orientarse a construir la comunidad de amor centrada en la presencia de Cristo. Autoridad y obediencia han de estar al servicio de las personas y de la fraternidad. Esto exige muchas veces actitudes de humildad y valentía necesarias para compartir las fragilidades y fomentar la unidad entre todos.

El motivo principal de nuestro diálogo y reflexiones ha sido el Proyecto de Vida del Instituto para este sexenio dado por el Capítulo General, que nos invita a salir desde Nazaret para ser una presencia viva en el mundo de hoy: significativa, educadora, convocante y corresponsable, que alude a una manera concreta de ser, de estar y de obrar.

La presencia que se nos pide hoy puede tener distintos ámbitos de expresión: física, educadora, apostólica e institucional, de cualquier modo deberá ser capaz de crear espacios humanizadores y evangelizadores y tender a inculturar el carisma. Los caminos de humanización y santidad marcan la dirección hacia la plenitud cristiana.

Queremos ser presencia significativa viviendo agradecidos nuestra vocación cristiana y religiosa, expresión de la bondad del Padre que nos ha llamado a estar con Él y testimoniar su amor a toda criatura. Nuestro ser encuentra su plenitud en la vida comunitaria y en las relaciones con los demás, ofreciendo como testimonio el “espíritu de cuerpo y de familia”.

Estamos invitados a ser presencia educadora que asuma las realidades culturales y la riqueza personal. Los diversos modos de encarnar el carisma en nuestras Provincias, expresan el rostro particular que asume en cada país, región o continente donde esté presente. La compasión educativa que vivió el V. H. Gabriel imprimió a la dinámica de la vocación el ministerio educativo con los rasgos de cercanía, sencillez y acompañamiento de todo lo humano. Nuestra vocación y razón de ser, de Hermanos y laicos, es hacer de nuestras obras “escuelas de humanización” a imagen de Nazareth

Hemos de ser una presencia convocante, en la certeza de que nuestra espiritualidad nazarena, el espíritu de familia y la misión educadora y evangelizadora siguen siendo atrayentes y convocantes. Por encima de la motivación humana hemos de descubrir el impulso del Espíritu que nos lleva a vivir una vocación de servicio y entrega.

Valoramos el crecimiento de nuestra presencia corresponsable entre Hermanos y laicos basado en la confianza mutua y en la conciencia de nuestra misión de Iglesia. El medio privilegiado para seguir creciendo en misión compartida será profundizar en la elaboración de proyectos comunes nacidos al calor del diálogo.

Hemos dedicado tiempo al estudio del “Manual de Espiritualidad”, del esquema de la “Historia del Instituto” y del documento “Familia Safa”. Trabajos sugeridos en respuesta a una necesidad que se constataba en el quehacer formativo y pastoral. Deseamos que estos nuevos documentos que prepara el Centro de Espiritualidad, contribuyan al crecimiento, fortalecimiento y maduración de nuestra fe con sentido nazareno.

Con alegría, constatamos que el Espíritu sigue alentando vida en nosotros. Algunos signos son:
  • Creciente espíritu misionero propiciado por las fundaciones en lugares de nueva presencia de la Congregación. Todo ello ha suscitado iniciativas y generosidad en nuestras comunidades educativas.
  • El interés que despierta la figura y el proyecto del V. H. Gabriel. Los lugares que nos hablan de su presencia histórica y existencial, guardan para nosotros especial significado por su contenido simbólico y educador.
  • Un incipiente interés por la vocación de Hermano en algunos lugares, que alienta ilusiones y esperanzas de futuro.
  • Mayor sentido de unidad y pertenencia a una única familia religiosa que está llevando a una mayor corresponsabilidad y colaboración en nuestras obras y a dar los primeros pasos hacia la unión de algunas provincias.

La convivencia fraterna de estos días ha estado caracterizada por la sencillez en las relaciones, la disposición al trabajo, la colaboración en tareas domésticas y la buena voluntad para superar, a veces con sentido del humor, las limitaciones de la lengua. En la oración diaria os tuvimos siempre presente a vosotros, Hermanos y laicos, con quienes compartimos carisma y misión, culminando cada jornada con la Eucaristía.

Es nuestro deseo seguir creciendo en familia bajo el humilde techo de Nazaret teniendo a Cristo, Palabra encarnada, como centro.

Hermanos del Consejo General y Provinciales
Sigüenza, octubre 2008

 

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